Cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios.

Lunes, 4 de Marzo del 2024

Carta de una Mujer Empresaria


La mayoría de las mañanas suelen ser un caos, pero en ocasiones este caos no es solo por las muchas tareas que debo enfrentar en el hogar. Puedo decir que el caos habita en mi cabeza, al querer tener el control de todo y al mismo tiempo asumir la responsabilidad de mi negocio.

Ser una mamá empresaria no es fácil, pero ser esposa, madre, hija, hermana, y empresaria es un reto que sencillamente no podría manejar y superar sola cada mañana.

Definitivamente, vivo un sueño al que siempre he titulado "Un sueño llamado INNOVA". Este sueño crece y cambia día a día, se proyecta y necesita de mí para vivir. Pero debo aceptar que sin ELLOS no podría hablar de INNOVA, y hoy este reconocimiento es para ellos.

Todos los días me levanto con un propósito claro, y veo unos ojos que ya están abiertos, dándome la bienvenida a una nueva mañana de caos. Me reciben de forma amable, me ofrecen una taza de café y con amor me dan el primer impulso: "Señora Cortés, se le va a hacer tarde". Hablo de ese compañero que la vida me dio, mi esposo. Edwin es más que mi esposo, es mi aliado perfecto. Como aliado estratégico, siempre va más allá. Conoce la agenda de la esposa, madre y empresaria. Atiende quejas, reclamos y peticiones, y además me motiva constantemente a ser mejor. Me reta todo el tiempo a mejorar, no porque crea que algo estoy haciendo mal, sino porque dice que soy mejor que eso, y le creo. Su amor constante nos mantiene firmes. Además, el trabajar juntos por nuestra empresa es un clic perfecto de emoción y sincronía. En él encontré el compañero con el que nos complementamos y creamos sueños.

Tal parece que la mañana está controlada, sin embargo, al despertar alguien toma mi mano y ese primer impulso parece nulo. Son esos otros hermosos ojos que me encanta ver. Sin embargo, esos lindos y grandes ojos piden a gritos que no salga de la cama, que mi deber es seguir ahí y no ir a ningún lado. Y aquí viene una de las decisiones difíciles para quienes somos madres y empresarias: dejar esos hermosos ojos por continuar cultivando y sembrando un sueño. Es una decisión diaria y difícil. Algunas veces trae culpa, pues Julieta es la persona perfecta en mi mundo. Estar con ella, jugar con ella, pelear con ella hace que mi día sea feliz y tranquilo. En ella encuentro el motivo y este amor y estado de paz me hacen difícil dar un paso a la ducha, hasta llegar a pensar que mejor me quedo en la cama, con estos ojos hermosos y que vendrán otros días para trabajar por ese sueño. Y es allí cuando entran esos otros dos ángeles en la vida de la Familia Cortés González, los abuelitos Rafael y Neisa. ¿Qué sería de estas mañanas sin este par?

Llega el toque de conciencia y el espíritu santo me ordena levantarme, dejar el calor de la mañana al lado de Julieta, dejar su mirada y sus risas y preparar las armas para enfrentar el día que se viene. Y aquí Dios, en su perfección, puso a nuestro servicio a los abuelitos de Julieta. Ellos a quienes encomendamos nuestra hija y cuidan de ella mientras continuamos cumpliendo ese sueño como padres, esposos y socios. Mis padres y su apoyo son pieza fundamental en este crecimiento y aprendizaje constante. Al decirnos "Vayan tranquilos, aquí estamos nosotros", son la suficiente carga para salir y vivir el propósito.

Mañanas fáciles o difíciles, siempre las tenemos. Pero algo que jamás falta en este camino y desafío diario, y que es lo que puedo asegurar se mantiene como constante en toda la jornada, es la presencia de Dios que nos dio el camino. Sin Él, estoy completamente convencida de que nada sería igual. Entiendo que sería 7 veces 7 más difícil, incluso imposible.

Para mí, Jenny, esposa, madre, hija y empresaria, es muy fácil porque están ellos, mi familia y mi vida. Pero entiendo que sin Dios, el equipo perfecto no estaría y no viviría el reto de emprender con tanta dicha.

Sin embargo, este no es el modelo perfecto de negocio que un emprendedor está obligado a tener. Es decir, puede que no tengas esposo, o que lo tengas pero seas tú como esposa quien le dé el café por la mañana. Puede que si tienes hijos, no siempre el despertar sea tranquilo, o que no tengas la bendición de abuelos o el apoyo de un familiar para delegar su cuidado. Este no es el modelo perfecto, pues mi agradecimiento y mi fortuna están en ellos. Pero algo que tengo claro es que sin estas circunstancias, mi sueño no podría limitarse, INNOVA no tendría por qué dejar de existir y reinventarse. No sé cómo sería mi vida de empresaria hoy sin ellos, pero conozco mi propósito y tengo ese aliado que no puede faltar en todo emprendimiento: se trata de Dios.

Entonces, si te es difícil despertar y vivir el sueño, pregúntate esto: ¿Dios está en ello? Si lo intentas una y otra vez y no resulta, pregúntate: ¿Dios está allí? Si tienes un equipo de trabajo pero este no funciona, pregúntate: ¿Oraste a Dios para que pusiera a las personas idóneas en tu camino? Si tienes clientes pero no te pagan, o no valoran tu producto o servicio, pregúntate: ¿Qué haría Jesús en esta situación y yo, estoy sirviendo a mi cliente como Él lo haría?

En conclusión, el mejor aliado que puedes tener es Dios. Sea cual sea el proyecto, consultar con Él y tomar decisiones en oración es crucial. Allí es donde el sueño deja de serlo y se convierte en realidad, una realidad llena de retos, por supuesto, pero también de motivos, satisfacción y vida.